lunes, 31 de mayo de 2010

GESTION DE INFORMACION


En la actualidad, es común escuchar acerca de la importancia de la información, sin que, en ocasiones, se conozca si es una afirmación validada sobre un acontecimiento. Para muchos, es evidente que la información puede llevar a fines diversos y que no necesariamente tienen que estar relacionados con un hecho científico, por ejemplo, el trabajo de un pintor no tienen por que ser un trabajo científico, para tener importancia y establecer una comunicación con la sociedad. Así como este ejemplo existen profesiones que generan productos, y que no requiere de un reconocimiento científico para su aceptación.
Como podemos darnos cuenta, no todo requiere de un proceso lógico para ser representativo, por ejemplo el arte o la historia. Sin embargo, para los profesionales de la educación, generadores de nuevos conocimientos, investigadores, etc.,... se requiere de una serie de procesos que generen información de interés, que además pueda ser reproducida y entendida bajo una lógica formal del pensamiento . La misma naturaleza nos muestra como se requiere de un método para generar un fenómeno, nosotros mismos como humanidad somos el producto de un procesos que ha estado asociado con una serie de acontecimientos y que a lo largo de la historia nos ha dado la estructura física con la que contamos hoy. La información contenida en cada una de las células de nuestro cuerpo es el producto de una evolución que ha dejado huella. Esa receta, que hasta el momento es difícil de entender, es el producto no de proceso en el cuál la trayectoria de sus ingredientes ya estaban establecidos, sino mas bien cuestión de pulcritud, de ir ingresando lo necesario para generar el mejor platillo, a las condiciones del paladar más exigente. Dicho de otra manera, al más puro estilo de los principios físicos, la naturaleza tiende a gastar la mínima energía (el principio de mínima energía).

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